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El Descubrimiento de su Pasión
La visita a S.S. Pío X, y el contacto con los lugares sagrados en Roma, despierta en Teresa un fuerte deseo de entrega al servicio eclesial. Como ella misma lo dice: “esta visita aclaró, como era de esperarse, la idea de la vocación de mi alma. Se despertó en mí un gran deseo de servir a la Santa Iglesia en algo que estuviera a mi alcance”. Así, son varios los elementos a través de los cuales Teresa va vislumbrando el proyecto de amor de Dios que le sugiere una nueva y peculiar orientación de su vida. Sin embargo, prescindiendo de otros acontecimientos, no menos importantes, se puede decir con certeza que es en Alassio, pequeño pueblo al nor-oeste de Italia donde, en el año 1906, encontrándose en oración ante el Crucifijo que luce en el altar mayor de la colegiata de ese lugar, Teresa recibe la llamada mística de la Cruz, como ella misma lo refiere: «Comprendí al mirarlo que me decía: “Si buscas ideal, aquí tienes; si quieres Amor, aquí tienes; si quieres Modelo, aquí tienes”. No quiero decir que oyera palabras. Solamente los conceptos o sentido de estas palabras se me clavaron en la inteligencia, causándome mucho temor, porque comprendí toda la amplitud de su sentido y todo un programa de austeridad para el cual estaba muy poco preparada y tanto más austero cuanto que comprendí que allí estaba simbolizada mi verdadera vocación». Teresa comparte todas estas intuiciones y anhelos con su hermana María, su confidente inseparable, quien se siente igualmente atraída por el Señor. Poco a poco la llamada de Dios se va haciendo más clara y precisa orientándose a la fundación de una nueva Congregación Religiosa en la iglesia y que llegado el momento, Teresa funda bajo el título y espíritu de la Cruz, siguiendo esta inspiración recibida del Crucificado, en Alassio. Madre María del Sagrado Corazón Candamo El descubrimiento de su Pasión Realización del Proyecto Vocacional y Apostólico Extensión de la obra Galería de Imágenes |