Realización del proyecto Vocacional y Apostólico

El proyecto vocacional que Teresa ha intuido en Europa, lo concretiza progresivamente a su retorno al Perú: Teresa intensifica su vida contemplativa y, al mismo tiempo comienza a dedicarse con gran celo a obras de apostolado, sobretodo a la Catequesis, labor que empieza a desarrollar, juntamente con su hermana María, en la Parroquia del Sagrario de Lima.

Entre tanto se iban uniendo a Teresa y a María algunas jóvenes que compartían con entusiasmo los mismos ideales y trabajos apostólicos y a quienes Teresa iba exponiendo las inspiraciones divinas que recibía y que ella escribe en «La Obra de la Cruz», primeras Constituciones y actual Regla de la Congregación. En la sociedad limeña se había comenzado una campaña directa y sin tregua contra todo el grupo.

En este período de persecución, Teresa tuvo la iluminación divina sobre el espíritu de la futura Obra y el camino para alcanzar la santificación: la sencillez, como expresión de una fuerte espiritualidad de la Cruz y que abarca todo un programa de vida intensamente contemplativa y fuertemente apostólica, sintetizado en Liturgia y Catequesis, bajo el lema: «Omnia in Christo».

Así transcurren los años buscando realizar su camino de fe en la escuela del abandono a la voluntad divina, hasta que, después de largas y penosas gestiones ante las autoridades eclesiásticas, Teresa recibe, el 24 de febrero de 1,919, el anhelado permiso oficial, concedido el 17 de diciembre de 1,918 por S.S. Benedicto XV, para la fundación de la Congregación; hecho que se realiza en la Solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de septiembre de 1,919, en el Rímac en la Quinta Villacampa.



Madre María del Sagrado Corazón Candamo
El descubrimiento de su pasión
Realización del Proyecto Vocacional y Apostólico
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